Una Estefanía González


Tengo dos libros publicados: Hierba de noche, con Gravitaciones Editorial, y Raíz encendida, con Ediciones La Baragaña. Ambos son recientes: 2013 y 2014. Llevaba tanto tiempo escribiendo en internet que dar forma a estos dos ha sido más una labor de recolectar, escoger, limpiar, reescribir y entretejer con lo nuevo que de creación poética dirigida a un objetivo asesino. En las pestañas pueden ver sus portadas y dónde comprarlos. También encontrarán secciones con variadas cosas, géneros y especies en lucha por hallar un sitio. Un sufrimiento. Pero en estas nos encontramos, nosotros, nosotras, las que aún a veces luchamos y manoteamos para romper imaginarias crisálidas.

Ahora escribo, me peleo con, descubro una novela que saldrá en otoño. ¡Otoño, no te tardes! Otoño de 2017. ¡Máquina del tiempo! Todo lo siguiente y todo lo anterior ya no es tan verdadero como lo era, pero no funciona el wifi y no lo puedo decir. 

Esta presentación fue una prueba. Pero es mejor que ninguna. Lo dejo. ¡Que lo dejo, digo!

El problema es la masa amorfa. A pesar de que en 2012 (creo) eliminé toda la acumulada casi hasta entonces, ha vuelto a crecer. No exageradamente porque cada vez escribo menos, pero sí tanto como para sentirme desbordada, perdida en nieve no fría (¿Qué es esto? ¡Es poliuretano!) Sigo desperdigando poemas y semillas por las cunetas. Sigo vertiéndome como un jovenzuelo infinito. Sigo prefiriendo lo por venir a lo obrado. La perfección aún me recuerda a la muerte, cualquier elección me recuerda a la muerte. Quizá se trate de inmadurez. Seguramente.

El problema es la forma. Muy complicado problema. De sobras sé que muchos lo comparten conmigo y sueñan con escribir En busca del tiempo perdido o hacer un diario interminaaable o una compilación masivaabsoluta que incluya desde amaneceres turbios hasta recortes de uñas. Pero yo no. A mí la forma me obsesiona, una forma que haga del libro un poema. ¿Entienden? ¡Quiero que el libro sea el poema! ¡Otro poema! Lo otro es reblandecimiento. Yogur con tropiezos. Una masa en la que se encuentran cosas, un buen poema, una frase ingeniosa, un momento de verdad. No. Yo quiero cortar. Matar. ¡Y! ¡Y! ¡Sobre todo! Sobre todo rechazo el método sin método que me he visto obligada a seguir hasta ahora y que muchos han abrazado también por comodidad, el de la fragmentariedad. Hacer de la necesidad virtud, qué desvergüenza.

Esta entrada de prueba ya crece demasiado.

Veamos.
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